junio 23, 2011

Diplomacia Patrimonial


Las Oficinas Salitreras de Humberstone y Santa Laura siguen otro año más en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro, según ha decidido hace un par de días el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco.


Reunidos en París hasta el 29 de junio próximo, este Comité ha sancionado nuevamente la suerte de una de las mayores deudas de nuestro país para con su patrimonio. La reunión del Comité que gestiona las decisiones sobre la Convención cultural más importante del sistema internacional ya ha terminado para nosotros, por lo que rápidamente debemos ponernos a trabajar redobladamente para adelantar el escenario que viene.


Las oportunidades se dan una o dos veces, pero no podemos especular a partir de ellas. Por lo que el discurso de que el estatus en esa condición de “Patrimonio en Peligro” es una oportunidad para fortalecer su protección y salvaguarda por parte del Estado Parte y la comunidad internacional, es un argumento que va palideciendo año a año, si es que no participamos proactivamente en la construcción de esa oportunidad.


Creemos que en esta oportunidad una de las mayores lecciones para nuestro país es que, paralelamente a los esfuerzos por una internacionalización de la cultura chilena a través de su inserción en los mercados globales de las industrias culturales, debemos poner atención a la construcción de una política pública que defina los marcos de acción de nuestra Diplomacia Cultural.


Esa Diplomacia Cultural es la que debería concentrar el trabajo político y técnico asociado a cada uno de los instrumentos del derecho internacional público en los cuales el Estado de Chile ya ha comprometido voluntariamente su interés en participar, y sobre todo incrementar esa participación en aquellas Convenciones sobre los cuales todavía no somos parte, como son La Convención sobre las medidas que deben adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y Transferencia Ilícitas de Propiedad de Bienes Culturales o la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, entre otras.


Afortunadamente tenemos señales de que el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene la voluntad de trabajar en esta línea y por cierto nos ponemos a disposición para colaborar de manera rigurosa, crítica y responsable en tanto somos parte de un cuerpo asesor de dos de las convenciones más importantes en estas materias, como son la Convención de Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (1972) y la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2006), para que no sea lejano el día en que los esfuerzos mancomunados del sector público y las organizaciones no gubernamentales le den solvencia, desde nuestro país, a la emergencia de una verdadera Diplomacia Patrimonial.







José de Nordenflycht
Presidente ICOMOS Chile






Foto de Juan Rojo, liberada en www.panoramio.com

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