mayo 08, 2007

De la convención global a la convicción local.





Un libro está siempre cruzado por sus historias, ajenas y propias.

Por cierto de estas últimas nos darán cuenta en su momento los autores, sin embargo de las primeras el resto de nosotros podrá comenzar a construir su imaginario lector a partir del sentido que convoque desde cada una de nuestras memorias, las páginas que se nos entregan reunidas bajo un título tan urgente como necesario.

Podemos comenzar diciendo que más allá de los efectos y sus credos, este es un libro de historia.

Por cierto un libro de historia muy especial, como es la historia de la arquitectura. Toda vez que ésta se hace en presencia de los acontecimientos, si convenimos en que el habitar nos remite a ese unísono del cada vez que son las obras de arquitecturas.

Este libro anuncia un retorno, que como el acontecer aludido va más allá de donde va la voluntad de construir un saber que sea operativo en el contexto de los esfuerzos por hacer de Valparaíso la ciudad que merecen sus habitantes, los cuales hoy, como sabemos están en el centro de las atenciones del mundo.

Por lo pronto la planimetría del Palacio Subercauseaux de la Calle Serrano, recientemente siniestrado, más que un testimonio histórico es una herramienta proyectual. Y eso hace la diferencia entre modelo y tipo, no siempre convenientemente esclarecida, donde mientras el primero alude a las condiciones de transferencia hegemónica de una práctica por socializar un habitar que nunca termina por corresponderse al lugar, el segundo da cuenta de una apropiación de las condiciones del lugar para generar una obra nueva.

Es esa novedad lo que se consideró como característica universal excepcional a la hora de la entrada de Valparaíso a la Lista de Patrimonio Mundial.

Por todo lo anterior -y ese más que se desprenderá de las propias lecturas- es que cuando mis colegas y amigos Cecilia Jiménez y Mario Ferrada me solicitaron muy amablemente que los acompañara con algunas palabras en este momento, no podríamos sino sentirnos cómplices de un tejido mayor sobre el cual se van a tejer esas otras historias de este libro.

A recordar que la investigación es siempre un arte coral, nos debemos a los otros tanto como ellos a nosotros, un texto es un tejido, ya lo decía Barthes, del cual nosotros vamos hilvanando sólo aquello que somos capaces de poner en valor.


Como la historia que hace doce años, en este mismo lugar, recordamos haber presenciado, donde el entusiasmo de pocos se convirtió en el deseo de muchos.

El arquitecto cubano Daniel Taboada proponía como una de las conclusiones de las V Jornadas de Restauración Arquitectónica que se propusiera a las autoridades locales y nacionales la inscripción de Valparaíso en la Lista de Patrimonio Mundial.

Doña Myriam Waisberg con el rigor y aplomo que la caracterizaban se llegó a ruborizar con el entusiasmo desplegado por los colegas extranjeros, entre los cuales se hacían sentir las convencidas voces de entrañables personajes como Alberto Nicolini y Marina Waisman, entre otros.

Don Pablo Mondragón por su lado, a la sazón en su calidad de Decano y Presidente de ese –a la postre- histórico evento académico, secundaba la moción, con no menos perturbación, resonando las palabras patrimonio de la humanidad.

Eran otros tiempos, lejos del actual en donde la retórica patrimonial ya integra el sentido común de lo “políticamente correcto”. Eran tiempos en que quienes habíamos desarrollado nuestro trabajo en los anónimos cuarteles académicos, sabíamos que llegaba el momento ético de conjugar el tiempo patrimonial: futuro.

Era un momento en que sólo algunos sospechábamos lo mucho que había que invertir para que el imaginario especulativo de la convención mundial se convirtiera en una concreta rentabilidad simbólica de la convicción local.

Y sin duda el trabajo de Cecilia y Mario ha operado en tal sentido, por lo que hoy día no sólo es un aporte más que incrementa la -aún lamentable escasa masa crítica-, sino que se deberá entender como un acto de fe en la tarea de ser solidarios con las generaciones futuras.

Al menos es eso lo que nosotros queremos entender.




José de Nordenflycht, Presidente ICOMOS Chile
Texto leído con ocasión de la presentación de la publicación “Identidad Arquitectónica del Área Histórica de Valparaíso” de los arquitectos Cecilia Jiménez y Mario Ferrada, Sala El Farol, Universidad de Valparaíso, Valparaíso 7 de mayo de 2007.

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